23 de agosto de 2010

EL AGUA





El agua tiene el dulce sabor a su palabra,
baja por la garganta con raudales de vida,
la usó el Dios Supremo para amasar el barro
y la usó Jesucristo destilando su vino.

Siempre va presurosa por las venas del mundo,
regando con su elixir el alma de natura,
en vendaval de besos, de perlas o de lágrimas
refresca los desiertos, las pampas y las dunas.

El sistema nervioso del Universo entero
lo conforma un tejido de arroyuelos y ríos
que van bañando el globo en éxtasis glorioso,
para elevarse al cielo en ráfagas de olvido.

El agua es justiciera, se supo en el diluvio,
el agua no permite que irrespeten sus bosques,
porque, entonces se agita con fuerza desmedida
y con gran furia estruja la estupidez del hombre.

El agua es precavida con su accionar perenne,
formando dos caminos que aseguren su vida,
el uno va solemne por los lagos y mares,
el otro va hacia el cielo fugaz y peregrino.

Naturaleza y agua, simbiosis sempiterna,
conforman un deliquio de omnipotencia suma,
una humilde cisterna puede salvar un mundo
y una copa de agua llevarnos al delirio.

Sin el agua no hay vida, pero vida sin agua
es cual huerto dorado sin oro y sin espigas,
como fragua sin fuego, sin yunque y sin martillos,
donde se forjan sueños alados de fatiga.

El agua por ser dulce, por ser noble y honrada
no siempre simboliza la paz de los altares,
ha propiciado guerras entre los poderosos
y muertos ha dejado, regados como enjambres.

El agua simboliza la verdad y la vida,
en el Jordán supimos que Juan la bendecía
sobre la Sacra Testa de Jesús Nazareno,
y Moisés en el Nilo sus aguas recorría.

El agua es luz y es alma, es fuerza incontenible,
la hidráulica le ha dado al mundo su bonanza,
ha aligerado esfuerzos, convirtiéndose en músculo
y ha alumbrado caminos en pos de una esperanza.

Pero si hoy no empezamos a conservar el agua,
mañana será tarde, y el llanto en las pupilas
como ríos en sangre de arena retostada,
correrá por el mundo tras ráfagas de ira.

Gobernantes del mundo, escuchad esta queja:
Este globo terráqueo de sed estará muerto
como una tierra yerma de piedras y cascajos
cuando le falte el agua a los pozos profundos.

El futuro no existe, porque hoy ya está presente,
la sed no es amenaza, es ansiedad y angustia,
Méjico en su grandeza de sed ya está muriendo
y sus paisajes lloran la sequía en el alba.

Cuidemos el Agua.
besitos para todos, que Dios los bendiga.