24 de agosto de 2010

GOTAS DE LLUVIA

 
 
Para mi amor... Tu reina ...San



GOTAS DE LLUVIA

 
La lluvia cae fuera, en el cáliz de la tarde
En el silencio de las cosas y dentro también de mi corazón
La lluvia cae y yo aquí, parado en el intento, en un amago de alegría
Aquí sentado en la inercia de mis mismos silencios, en la quietud de mis horas solas.

Pierdo la noción del espacio de mi vida y de mi entorno
Viajo entre las gotas de lluvia, entre su musicalidad al chocar contra el alféizar de la ventana
Mi ventana se pierde en desvarío tras sus múltiples cantos entonados
Acariciando con sus húmedas manos de delicias el ardor de mi añoranza.

Añoranza de un nombre viajero que navegó por los mares del olvido
Tomo conciencia de mi yo y navego por mi interior hasta encontrarme
Intentando resolver los misterios que me envuelven en saliva
Mi boca pregunta qué siento con la saliva, si gozo con ella o si me amarga.

¿Qué recuerdo de aquel beso y su saliva?
¿Me deleita, me acaricia, me inunda de dicha o me llena de angustia y amargura?
Tal vez me hace recordar este vacío que ahora inunda mi cavidad bucal
¿Sabor a mieles o tal vez el sabor a hiel de la derrota final?

¿Qué piensa la noche cuando el recuerdo se hace imagen?
Esa imagen mutilada por la estructura insalvable de la distancia
Seré definitivamente la carne, el cerebro mutilado gobernado por las sombras
Esas sombras ilusas que envuelven mi propia lengua y el alma que me besa.

Probablemente seré siempre el capitán de mi propio barco
Navegando incansable por las rutas perdidas de mi propia ilusión
Luchando siempre contra aguas embravecidas que taponan mi entendimiento
Nervios insertados en los poros de mi piel con gotas de lluvia que templan el acero.

Esta lluvia que cae entre mi piel, moja mis labios y besa mis ojos
No es otra que el ansia de un deseo que quedó huérfano por un gesto de nieve
Mis poros la acarician en un intento de beberse el último sorbo de esperanza
Abro la boca y miro al cielo en un último intento de saciar esta sed que es mi condena.

Alexander Ulloa