31 de agosto de 2010

Sólo espero



El día se despereza apático y no encuentro lugar en ninguno de los rincones de la casa, que se me cierran extrañamente, como muros animados por vidas que no me pertenecen, sin resquicios de amparo, ni caricias olvidadas.
El tumulto de las gentes que deshojan sus vacaciones con avidez depredadora,
ahoga y me niego sistemáticamente a incluirme en la marea.

El aire me trae aroma de mar, eco de nácar y murmullo de confidencias.
Mozart deshilando los acordes de Greensleves, hace que vuelen desde su corazón a mis adentros las joyas de esa leyenda.

La paz se instala y los rincones cerrados, se abren curiosos entre notas renacentistas, derribando los muros extraños que ahora semejan onduladas formas amigas envueltas en velos de tonalidades exquisitas, y me sumo en la profundidad de la noche en la que el cielo me llama desde su veteranía incendiada de estrellas, velas de luz perennes, colgado sobre mi alma llena de interrogantes y demoras.
Lentamente, la magia de los espíritus se ha posado jugueteando con mi cabello, desde la nuca hasta las piernas.

Y me doy cuenta de que sólo espero.
Y comprendo que cada segundo se expande esperando una palabra.
Y entiendo que yo he elegido a quién dejo entrar en mi vida, así que…

…Espero