16 de septiembre de 2010

CONTIGO QUIERO ENVEJECER

Como afluente de un rio,
surge la inspiración,
de tu cariño y el mío,
del fruto de nuestro corazón.

De una dulce esperanza,
al igual que tu nombre,
nace esa confianza,
que alimenta a este hombre.

Del hermoso murmullo,
del bosque en la mañana,
de mi nace el orgullo,
al tener tu cuerpo en mi cama.

Eres realmente la fuente de mi voluntad,
por todo lo que me has brindado,
forjando así para la eternidad,
este amor que vive en el presente y no en el pasado.

Tengo tanto que agradecerte,
por tantos momentos de felicidad,
por dejar quererte,
matando así mi soledad.

Gracias esposa adorada,
por ser como eres,
llena de hermosos contrastes,
por ser la mujer adecuada,
por mostrar que me quieres,
pesar de algunos de mis desplantes.

Gracias por el fruto de nuestro amor,
que nos ha brindado tres capullos,
que son nuestra adoración,
cuando contemplamos su esplendor,
al saber son hijos míos y tuyos,
los dueños de nuestro corazón.

Gracias señor  por darme la mujer  ideal,
aquella que yo necesitaba,
la mujer perfecta y leal,
con la que mi mente soñaba.

Esposa querida nuevamente te he de agradecer,
tu tiempo y tu paciencia,
decirte que contigo quiero envejecer,
disfrutando contigo una segunda adolescencia.

Que se encuentre llena de amor y locuras,
pero actuando con responsabilidad,
llena de dicha y solturas,
pero sobre todo llena de felicidad.

Te quiero con todo mi corazón,
y me alma lo respalda,
pues día a día hacer la florecer la pasión,
que a mi vida pone una guirnalda.

 
Bueno dejo acá de escribir,
pero no te dejo de adorar,
ya que un poema no expresa todo el sentimiento,
y no abarca todo lo que te quiero  decir,
no explica cuanto te he de amar
porque es tan solo un pensamiento.

Un pensamiento que se queda inconcluso,
pero deja plasmado,
un sentimiento nada confuso,
al decir que siempre te he amado.