29 de septiembre de 2010

Todo fue viento mientras duró la calma.



Todo fue viento mientras duró la calma. Del pecho prendidas, tres flores;
Una roja, por la sangre,
otra amarilla, no sé por qué,
la otra blanca, por tu alma. El
poeta escribió mi destino en la orilla de la mar
y en torno a la espuma oceánica forjó los deseos,
un deseo para encontrarte,
un deseo para no hallarte
y un deseo de hastío prolongado en la no búsqueda.
Si hubo más deseos lo desconozco. El
poeta y mi mano en conciliábulo se hallan
y no hallan palabras que concilien lo eterno. La
noche se prolonga, pero solo hasta la mañana,
luego, más hastío. Del
pecho prendidas, ya lo sé, tres flores,
Roja, amarilla y blanca,
Sangre, alma y…

Todo fue viento mientras duró la calma.