15 de octubre de 2010

DOLOR ETERNO




Existe un nudo que viaja,
en un va y viene infinito,
de mi pecho a mi garganta
que no quiere dejar escapar
ni una lágrima, ni un grito
para que nadie fuera de mi
perciba el momento.
Por las calles indiferentes
se pierde este sentimiento,
sin poder encontrar
por donde salir a tu encuentro.
Este pesar no quiero dejar
mutar en lamento,
traspasa mi espalda
rompiendo mi esqueleto,
buscando una salida por
todo mi cuerpo.
Ni siquiera le dejo,
que asome por mi cara
manteniendo limpia mi mirada
de manantiales sin freno,
entregándola cada día en la mañana,
el aire más fresco.
Es lo único que de ti me queda
a través del tiempo,
es lo único que día a día
me da el sustento
si lo dejara escapar,
si saliera de su encierro
no me quedaría nada
ni siquiera el dolor
de ser condenada al destierro.
Y de dejarlo asomar
miedo atroz tengo
pensando solo en
sentir el vacío por dentro.
Este dolor es mío
no lo comparto con nadie,
ni siquiera ya es nuestro
tu dejaste claro
que ya no te pertenezco.

Elizabetta
Agosto de 2010