11 de octubre de 2010

El Espejo

 
 
En el reverso de la moneda se esconde el espejo
de tu cara reflejada en la mía.
Los años, borrosos por no ser acordados, impregnan de melancolía
las esquinas de esta casa de muertos.

Es otoño
y huye la soledad de mi compañía,
ahora sí que estoy solo
abandonado y fugitivo de mi mismo.

Quiero emprender el viaje hacia más allá del infinito
en donde la noche es solo una oscura manera de olvidar tus caricias,
pero pesada es la losa que me impide caminar hacia ninguna parte.

Tú te encuentras en mi destino
que parece querer pasar de largo
como un viejo tren que se niega a hacer su última parada.

Yo me encuentro cansado
de no poder abrazarte teniéndote a mi lado.

El hastío me embriaga
y los sueños, que nunca anidan solos
forman en mi mente las ideas que,
como aves, desaparecen volando.

Es hora ya de mi partida
en el reverso de la moneda se esconde el espejo
de tu cara reflejada en la mía
y este otoño que no acalla
las voces de los pájaros.