2 de febrero de 2011

EL CAMINO



Conduciendo voy mi vida
y el pasado veo por el retrovisor
al frente veo enseguida
el futuro que construyo con amor.

Las planicies del tiempo,
puedo observar desde mi asiento,
triunfos y fracasos contemplo,
con nostalgia y sentimiento.

He reducido la velocidad
tratando de apreciar mejor las cosas,
observando con claridad,
la vida y sus cosas hermosas.

En el camino he recogido pasajeros,
que hacen más fácil mi andar,
por esos extraños senderos
a los que el destino nos ha de llevar.

Y aunque son muchos los que en el camino he hallado,
pocos son los que conmigo han permanecido,
en el trayecto se han quedado
y la distancia los deja en el olvido.

Otros tantos llegaron al final de su andadura,
dejando libre la vía,
legando un recuerdo que perdura,
en algunos con melancolía.

Rodando por esa carretera voy,
al igual que tantas personas
con las que comparto hoy,
unas sinceras y otras adulonas.

Mi vehículo no será modelo reciente,
y aunque a veces a fallado,
en el confía mucha gente
porque no les ha defraudado.

Pero algún día también llegara a su estación,
al final de su jornada,
donde vera con emoción
que su tarea ha sido completada.

Mientras llega ese momento,
disfruto del paisaje,
vivo despacio y contento,
esperando que se alargue ese celaje.

No pienso en el final del camino,
pues con el señor estaré,
el único dueño del destino,
y del vehículo que a él entregaré.