15 de febrero de 2011

HABIA UNA VEZ...

Una escriba
que se volvió 

demente,
porque nadie
comentaba sus 
trabajos;
pasan y pasan
silenciosos,
como la oscuridad
que posee la
noche;
pobre demente,
que quería,
no sabe, que 
detrás de esas
personas,
existe una vida;
silencio, digo,
basta de preguntarte,
escriba,
cierra tus ojos
y ven a bailar conmigo
en el circulo
del Dante y
deja de llorar,
te parece?
es posible que tengas
razón, que me pide
silencio,
pero yo quiero
seguir bordando,
en un planeta,
en este,
luz, paciencia, encanto,
para por lo menos
una parte de mi,
quede en ti,

 
como un paraíso!
bien surtido,

de manzanas
y serpientes,
que se miran, 
que se presienten,
se desean!