3 de febrero de 2011

Soplos y cantos...

 
 
Combado está el enunciado que trae
entre sus alas

el ave del paraíso que sobrevuela

con su graznar encendido

por entre las altas torres de la ciudad.

Disolutos en la suciedad atmosférica

se repliegan los sentires

de las golondrinas y las grullas

cuando blancas y puras se ofrecieron

las palmas de tus manos

al hacer de los diversos estamentos

un clamor de lágrimas

que rebosa las fuentes de la ciudad

con el salado paladar

de las solitarias ramblas que encallan

tu mirada entre las ascuas

que brillan en la noche

alumbrándote con la luz natural de la oscura noche

en la que salieron los luceros cantando serio

avivando los celos de las gavinas

que sobrevuelan las mentes de las mentiras

con las verdades hechas inciertas

cavilaciones ente almohadones de luna llena,

cadencias de la orbita de Venus

sorteando los dispendios de los remeros

en los mares de las espumas esteparias.

Soplan las nieblas sus desazones

cantan los soles sus razones.


03/02/2010