21 de abril de 2011

TRECE VECES POR MINUTO

 
 
La ciudad se duerme
Después de la campana
Y el cielo deja u paso ahogado
Por la noche estrellada.
Tus manos, tan enormes,
Cobijan sueño dulce
Y pájaros cantando,
De alas muy azules.
Te quiero besar
Pero no es tiempo.
La noche es prisionera,
Apresa y se va.
Canta la lluvia
En los cristales
Melodías, tristezas,
Amores venusinos.
Las caras aparecen
En el silencio muerto.
Y el trueno e
Un rojo batir de cien palomos.
Te quiero besar,
Gigante desarmado,
Y en tu boca fea
Dejar una bandeja.
Mi cuerpo que es guitarra, se muere en melodías
De cerdos y bagualas.
Una canción triste
Me llena el alma
Y quiero besarte
En tu boca de arpa.
Me levanto en la lluvia
De tiempo inmemorial
Y me mojo en la cresta
De rocas irreales.
Te quiero mucho ya
Y sin embargo no
Porque tu carne es presa
De un cuervo,
Que es un ángel de cara incierta.
No quiero despertar
A tu modorra ingenua
Y ponerte de frente
A tantos dilemas,
Solo quiero besarte
En la boca infecta,
Y dejarte mi espina
Por siempre abierta.