15 de octubre de 2014

Dame tu libertad. No quiero tu fatiga

 
Dame tu libertad.
No quiero tu fatiga,
No, ni tus hojas secas,
Tu sueño, ojos cerrados.
Ven a mí desde ti,
No desde tu cansancio
De ti. Quiero sentirla.
Tu libertad me trae,
Igual que un viento universal,
Un olor de maderas
Remotas de tus muebles,
Una bandada de visiones
Que tú veías
Cuando en el colmo de tu libertad
Cerrabas ya los ojos.
¡Qué hermosa, tú, libre y en pie!
Si tú me das tu libertad me das tus años
Blancos, limpios y agudos como dientes,
Me das el tiempo en que tú la gozabas.
Quiero sentirla como siente el agua
Del puerto, pensativa,
En las quillas inmóviles
El alta mar. La turbulencia sacra.
Sentirla,
Vuelo parado,
Igual que en sosegado soto
Siente la rama
Donde el ave se posa
El ardor de volar, la lucha terca
Contra las dimensiones en azul.
Descánsala hoy en mí: la gozaré
Con un temblor de hoja en que se paran
Gotas del cielo al suelo.
La quiero
Para soltarla, solamente.
No tengo cárcel para ti en mi ser.
Tu libertad te guarda para mí.
La soltaré otra vez, y por el cielo,
Por el mar, por el tiempo,
Veré cómo se marcha hacia su sino.
Si su sino soy yo, te está esperando.

No rechaces los sueños por ser sueños
No rechaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
Ser realidad, si el sueño no se acaba.
La realidad es un sueño. Si soñamos
Que la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo que corre en los ríos no es un agua,
Es un soñar, el agua, cristalino.
La realidad disfraza
Su propio sueño, y dice:
"Yo soy el sol, los cielos, el amor".
Pero nunca se va, nunca se pasa,
Si fingimos creer que es más que un sueño.
Y vivimos soñándola. Soñar
Es el modo que el alma
Tiene para que nunca se le escape
Lo que se escaparía si dejamos
De soñar que es verdad lo que no existe.
Sólo muere
Un amor que ha dejado de soñarse
Hecho materia y que se busca en tierra.
 

Autor: Pedro Salinas