30 de septiembre de 2010

No Acepto

 
 
Como hoja seca
que de un árbol ha volado,
así mismo la vida,
de tu cuerpo se ha escapado.

Te has marchado al mas allá
y eso no puedo remediarlo,
me has dejado sufriendo acá,
sin que pueda ocultarlo.

Has dejado este mundo,
sin dejarme decirte adiós,
lo cual me causa un dolor profundo,
que muy bien lo sabe Dios.

Te has muerto viejito,
como lo quisiera remediar,
decirte que mi amor no es poquito
y que jamás te podré olvidar.

Nunca más te volveré a ver,
mucho menos te podre hablar,
no sabré cual es tu proceder,
no sabré si me has o no de nombrar.

Ya no podre reír contigo
por alguna tontería,
pues ya no estas conmigo,
que suerte la mía.

Te he perdido para siempre
y solo te puedo llorar,
cada día y cada noche,
porque en mí siempre has de estar.

Aunque aún no acepto,
que tu has fallecido,
quizá porque no te vi muerto,
o porque mucho te he querido.

No me adapto a esta situación,
pues no lo puedo creer,
por eso no acepta mi corazón,
que para siempre te he de perder.

Tu seguirás vivo en mí,
aunque digan lo que quieran decir,
pues contigo compartí,
algo que nunca de mi mente podrán discernir.

Por eso no lo acepto,
y nunca aceptaré
no diré que mi papá ha muerto,
ya que siempre su recuerdo guardaré.