27 de septiembre de 2010

Vida



Y escuche a las piedras hablar entre ellas de un tiempo pasado, todas eran una y no, no se rompieron el corazón en batallas perdidas o ganadas. Escuche también como el agua comentaba en su pasar siendo río por delante de mi vida que, no hay que tener envidia del cielo, pues el cielo también es agua en retales color azul, o gris según la memoria de los pájaros que vuelan queriendo ser peces en otra vida. Murmuran los árboles historias de cuando eran viento en el desierto y conocieron la arena que hoy es hierba en los campos de cualquier otra luna de una tierra más allá de cualquier otro sol. ¡Y qué decir de los peces! Los grandes oradores de bocas silentes, ellos que antes fueron yo, yo que me perdí por el camino antes de que tú me encontraras… Y ahora escucho al mundo como me habla y ya sé que soy todo y cada una de las cosas que me rodean, e incluso en ocasiones me dejo volar siendo tú, que de todas ellas eres la más bella, a la que más amo, mi vida.