9 de noviembre de 2010

ESCRIBO

 
 
Ante las crisis de la vida,
a las cuales solo el tiempo da solución,
mi mente se encuentra afligida
y compungido el corazón.

A veces no encuentro salida
y tan solo puedo escribir,
describiendo los problemas que agobian mi vida,
plasmando en letras mi sentir.

Escribo quizá por tristeza,
pero también por felicidad,
por soñar por alguna princesa
o tal vez por estar en soledad.

Escribo a la rosa
y también al tulipán,
una por ser espinosa
y a la otra por los colores en que se dan.

Escribo a los ríos, a los mares
a las aves o los peces
escribo por lugares,
quizás tonterías a veces.

Escribo a la naturaleza,
por su encanto tan especial,
por su exuberante belleza,
por el frio o el calor tropical.

Escribo a la vida
y al mundo también,
pues la misma en este pasa enseguida,
sin preguntar quién es quién.

Escribo a la risa y el llanto,
al sol y a la luna,
escribo al encanto
de ver a un bebe en su cuna.

Escribo por lo que miro,
también por lo que siento,
a veces por tan solo un suspiro
o tal vez por oír silbar el viento.

Escribo porque me gusta hacerlo,
por que nace desde el fondo de mi,
por el don que adquirí sin quererlo,
por lo que Dios me ha brindado a mi.

Escribo no siendo un poeta,
tan solo un loco soñador,
que se enamora de un cometa,
pero que desconoce el amor.

Pues el escribir es toda una ciencia,
difícil de aprender,
que nace de la experiencia,
que te da la vida sin querer.

Pero esto no es el tema,
es tan solo una aclaración,
de un triste dilema,
que siempre invade mi corazón.

No importa por lo que sea,
siempre he de escribir,
pues de DIOS recibí la presea,
de poder expresar mi sentir.