13 de noviembre de 2010

LOS CAMPAÑILES DE VENECIA

Din don, suenan,
a réquiem eterno,
sin parar,
ya lo decían otros poetas,
que ese sonido
es especial;
acá suenan campanas,
en mitad de la tarde,
a veces,
ya que misas, no hay,
y muchos que vayan
tampoco;
suenan tristes, pesadas,
angustiantes,
y hacen la noche 
un sobresalto sin espera,
de nada, de nada,
los popes o papas
mueren en santidad,
pero los muertos 
mueren, solos,
en un salón oscuro,
pesado, con olor
a flores muertas,
ese olor tan especial...
que los acompaña,
que podría decir?
acompañemos los
muertos que vos matáis,
y queda la sangre roja,
en las escaleras,
 entre la soledad
de la vida y la muerte;
campanas de arrepentimiento?
no jamás escuche, esas campanas,
solo la de los muertos,
solo la de los muertos!
que ya no existen
para escuchar
los campaniles de Venecia
y navegar!



lidia-la escriba