3 de diciembre de 2010

Amor obcecado

 
 
Amanecí con un deseo en mi corazón, que dirige mi errante camino.
Un delirio de exquisito gusto, que es dibujar un retrato tuyo.

Prepare una cartulina fijándola en el tablero, pensé en forjarla en óleo al pastel.
Trazando directo en ella tu rostro, sin concretar un trazo acorde con el.

Pase a la carbonilla como otra opción y tomando mucho cuidado al hacer.
Un trazo suave no marcando mucho, pero fue imposible hacerlo así.

Finalmente me dije como derrotado, la acuarela será mi último intento.
Pero lo único que pude realizar en que solo una mancha pude lograr.

Intente casi todas las opciones posibles en el arte de lograr una pintura.
Cuando me di cuenta que inútil fue el esfuerzo de una replica, teniendo en forma continua “EL ORIGINAL”.