4 de diciembre de 2010

¡Ay que pena de parásitos!

 
 
Cuando se copia la esencia
de las cadencias
se escabecha la presencia...
Cuando se copia sin decencia
no son las letras
es asalto a la conciencia...
Más necesidad
tiene el hambre que la humildad,
el hambre de figurar
cuales ídolos de barro y del malo
en los estantes mundanos.
Pero el hambre de la verdad
siempre salta a la luz
que cuando se copia sin decencia
se esta robando la esencia
y se encabritan la entrañas
maldiciendo tal hazaña.
¡Ay qué pena de parásitos!
que se creen hasta su propia indecencia...
En el parnaso no tendrán cabida sus conciencias...

Ángel Saguar
30/10/2010
Derechos