8 de diciembre de 2010

Olvidame...






“Olvídame…” salió de tus labios… sangre por dentro,
se detuvo mi circulación, no pude respirar, me quede
sin voz, se ahogaron mis ojos en sufrimiento.

“Olvídame…” salió de tus labios mientras entre tus
brazos me tomabas, llevándote todo de mi,
desparecieron los colores que habías puesto a mis
días y borraste tu nombre de mis labios.

“Olvídame…” salió de tus labios… aumento la presión
en mi pecho, era mi corazón que quería salir corriendo
atrás tuyo porque solo siente calidez estando a tu lado.

“Olvídame…” salió de tus labios… dices que me
harás daño, pero mas daño me hace el verte a
través del cristal que has puesto entre tus
labios y los míos.

Quería ser tantas cosas para ti, tu amiga, tu confidente,
tu amante, tu cómplice, el regazo en el que encuentres
descanso, escuchar tus historias, cuidarte los sueños,
poner colores nuevos a tu paleta.

“Olvídame…” salió de tus labios… pero no puedo,  
te has mezclado con mi esencia, tengo impregnado en
el alma tu aroma, llamo a todos por tu nombre, abrazo
mi almohada que aun conserva tu calor, me envuelvo
en las sabanas que aun conversan nuestras noches
alborotadas de pasión, mezcladas con una entrega
absoluta, satisfacción, calidez, ternura y las notas
mas altas de una sinfonía jamás antes creada.

Quería ser tantas cosas, quería darte tantas cosas,
quería enseñarte tantas cosas, escuchar tus historias,
cuidarte los sueños, poner colores nuevos a tu paleta.

Olvidarte no puedo, eres parte de mi, no cierres
el telón de mis ojos para impedir que te vean entrar
nuevamente por esa puerta, no apagues la luz de
la habitación testigo de nuestras noches de éxtasis
y la conexión de nuestros cuerpos, no cierres
las cortinas de las ventanas de tus ojos para que me
puedan seguir viendo llenar tu vida con detalles,
locuras y todo lo tú sabes despertar en mí.

 “Olvídame…” salió de tus labios… y desaparecieron
las notas de las nuevas melodías que sonaban de fondo
de mis días desde que apareciste en mi vida,
se enmudeció mi mente y volví a la cordura.

Extraño estar loca... me he quedado en silencio