2 de febrero de 2011

Muerte, acompañante fiel

 


No siempre
el silencio
es paz.
No siempre
paz,
es silencio.
De mis 
ojos
ruedan lágrimas
serenos
hilos
de plata,
de la luna
solo veo
mi propia
sombra
marchando
tras 
aquél 
féretro
nimbeo
de 
mis 
penas
 y mis
ilusiones vanas.
La vida
me 
quitó todo,
dime 
pronto:
¿sabes 
hoy,
por quién
doblan
las campanas?

 
De:  María de Lourdes Barsallo J. 
Panamá.