22 de abril de 2011

El pandita y el tsunami, y, el niño sicario (los dos polos opuestos de quien escribe)


  • una sonrisita para el corazón...
esta artista, realmente sensacional, es mi sobrinita pequeña


EL PANDITA Y EL TSUNAMI


Estaba yo como hago diariamente
tomándome la siesta que me encanta
cuando sentí que algo jaló mi manta
lo cual me despertó de un de repente


A pesar  que no estoy muy delgadito
de un salto me levanté muy asustado
asiéndome al bambú que tenía al lado
aunque también se estremecía todito


Mi mami me gritó... ¡súbete cría!
y comenzó a correr desaforada.
Además del sacudón que miedo daba
el estruendo del agua ya se oía


Ella, muy valiente como es
alcanzó a trepar conmigo arriba,
mirando como rápido derriba
nuestra casa que no era de papel


Yo de esto, nunca escuché hablar antes,
pero he notado a mamá muy  preocupada.
No hemos visto a nadie más de la manada
y de un lado al otro andamos como errantes


Si acaso a llorar vuelve mi mami
tendré que consolarla con cariño
pues a pesar que aun soy un panda-niño
¡a mi no va a asustarme ese tsunami!






 



 
EL NIÑO SICARIO



Los gruesos muros aplastan el grito ahogado, el chasquido del látigo, la maldición del verdugo, y el llanto de la víctima, que se confunden con la estridente música de banda que proviene de la casa.


Colgado como una res, los brazos extendidos, pende milagrosamente, sin tocar el suelo. Las palabras soeces, abofetean una y otra vez el rostro ensangrentado.


¡Habla cabrón, o tu familia lo paga! Apenas balbucea palabras ininteligibles, que no satisfacen a la canalla...


¡El dinero...donde está el dinero! ¡pinche traidor!, se escucha vociferar, mientras restalla nuevamente el látigo por la espalda que sangra copiosamente, o por las piernas, que prácticamente están hechas jirones.


¡Oye,  trae a la hija de este maldito!, y tu síguele dando, haber si cuando vea lo que voy a hacerle sigue siendo tan macho...Por cierto chamaco, esa carajita te viene que ni pintada...jajajaja.


Si haces bien el trabajo, es tuya...Son más o menos de la misma edad. Ella también tiene catorce años...


El joven sonríe con malicia, e increíblemente, aun conserva ese aire de niño, de inocencia... Nadie podría imaginar que hace años, se le secó el corazón...


Claro que sigo patrón, pero para agarrar fuerzas, voy a tomarme un trago y a darme un pasecito...