30 de abril de 2011

Libertad de pensamiento

 


Nací para surcar cielos, lejanías
para decir sin miedo ni temores
todo lo que anhela el alma mía
aunque ello cause resquemores

Indómita y sutil, cual la palabra
que se deja colar como agua fresca
por manantiales de luz y de esperanza
que alumbrarán  el alma  como yesca

Decir lo que se piensa, sin ambages
sin desmedro de otras opiniones
sin vender pensamiento a los rufianes
que con prebendas compran sus razones

No hay nada que  iguale a la verdad.
Tan importante ha sido para el hombre
que en riesgo de su vida y libertad

ha escrito con la tinta de su sangre
aquello que pugnaba por gritar
y  ahogaron con tortura los cobardes

Pero inútil les ha salido la  jugada.
La palabra, mas temprano que tarde
aunque  callada, anulada  y pisoteada
resurgirá  como fuego que fiel arde
... y sin gota de sangre derramada

Debieran de saber por experiencia
que tratar de callar el pensamiento
es como pretender retener el viento
o meter al calabozo la conciencia