2 de octubre de 2014

Pasión

 

 

Tú tienes, para mí, todo lo bello 

que cielo, tierra y corazón abarcan; 

la atracción estelar ¡de esas estrellas 

que atraen como tus lágrimas!; 


II 

La sinfonía sacra de los seres, 

los vientos, los bosques y las aguas, 

en el lenguaje mudo de tus ojos 

que, mirándome, hablan; 


III 

Los atrevidos rasgos de las cumbres 

que la celeste inmensidad asaltan, 

en las gentiles curvas de tu seno… 

¡oh, colina sagrada! 


IV 

Y el desdeñoso arrastre de las olas 

sobre los verdes juncos y las algas, 

en el raudo vagar de tu memoria 

por mi vida de paria. 



Yo tengo, para ti, todo lo noble 

que cielo, tierra y corazón abarcan; 

el calor de los soles, ¡de los soles 

que, como yo, te aman!; 


VI 

El gemido profundo de las ondas 

que mueren a tus pies sobre la playa, 

en el tapiz purpúreo de mi espíritu 

abatido a tus plantas; 


VII 

La castidad celeste de los besos 

de tu madre bendita, en la mañana, 

en la caricia augusta con que tierna 

te circunda mi alma. 


VIII 

¡Tu tienes, para mí todo lo bello; 

yo tengo para ti, todo lo que ama; 

tú, para mí, la luz que resplandece, 

yo, para ti, sus llamas! 




Autor: Almafuerte