24 de septiembre de 2010

Rutina

 
 
Las horas que trascurren
me abruman en su hechizo,
me envuelven entre sombras
de magias que aletargan...

Los días son las páginas
de un libraco  amarillento
podridas de deseos,
tachoneados por Dios mismo
con tinta de mi sangre...