4 de septiembre de 2010

VIVO SOÑÁNDOTE



Vivo olvidado de esta realidad
que atormenta mis noches y mis días,
vivo soñándote en la distancia y cuando
miro la aurora te intuyo sintiéndome duro.

Como si estuvieras moldeando mis
músculos y mi alma, te intuyo.
Soñándote sobrevivo en tus bellas
formas de calidez tan amada como deseada.

En tu cuerpo me clavo como semilla
herida de tormentos y dichas,
noto tu palpitar en mis poros,
llegando hasta el centro más recóndito de mi ser.

Siento tu aliento darme vida en la distancia,
y en ella me repliego esperando ese milagro
ignoto que se anuncia y no llega.
No llega hasta mí que estoy soñándote.

Soñándote y deseando ese amor que
de lejos sabe mis secretos;
dibujando tus ojos me lleno de verdor
y primavera, te sueño y te reinvento.

Reinvento momentos que alguna
vez vivimos en pretéritos días,
lleno y gozo de ti como la primera
vez que te sentiste mía.

Tus manos afanosas, buscando esa
flor ansiada de tus deseos ocultos,
tu cuerpo fino y elástico acoplándose
a mi fibrosa esencia hasta llegar al éxtasis.

Tu esbelta gracia se bañaba en mis ansias,
colmando tus deseos y los míos,
tocados de penumbra en la alcoba soñada,
llevándose consigo mi alma que ya es tuya.

Con esa alma en mis ojos,
te contemplo extasiado, esperando
el milagro que se esfuma en mis venas,
la sangre que no cesa reclamando tu aroma.

Mi pasión entre tus brazos se convierte
en ternura, en dulzura de sueños,
más allá de esta triste realidad en la que vivo.
Lejos de ti, teniéndote tan adentro y tan viva.

En la mar de tus ojos recreo mi anhelante mirada,
hasta encontrar esa chispa, que me indique el
momento preciso de clavarme en tu esencia,
de colmarme de ti y ofrecerte esa dicha que esperas.

En la tempestad de sentimientos, libramos
la batalla inmensa de reencontrar la materia,
olvidados del mundo levantamos
la residencia constante de un amor que no espera.

Soy tuya, me dices, y en sueños te recibo,
eres mía respondo, y en ti cobijo todos mis deseos;
soy tuyo, te digo, soy tuyo ahora en la amarga distancia,
y siempre seré tuyo más allá de la muerte, más allá de la vida.