16 de noviembre de 2010

Mirada amiga.


 
 
Con todo mi amor, para ti amiga mía,
no dejes que te quiten la autenticidad.

La timidez que desprende tu mirada
revela lo que tus labios no se atreven a pronunciar.
¿por qué esa vergüenza a decir?
¿por qué ese temor a entonar?

¿Qué vergüenza, que temor, hace que no seas tú a cada instante?
¿Qué vergüenza, que temor, puede hacerte encubrir la ternura?
¿Qué vergüenza o que temor hacen esconder
la sinceridad de tu pasiones?

¿Por qué miras al suelo y no dejas ver esos bellos ojos?
¿Por qué buscas pasar desapercibida?
¿Por qué tus labios no dicen lo que tus ojos gritan?
¿Por qué té ocultas bajo la indiferencia?

¿Es miedo a la hipocresía, a los moralistas,
al desprecio de los demás o quizás a la soledad?
¿Es eso, lo que te hace no ser tu misma,
lo que no te deja ser esa mujer sonriente,
tierna, cariñosa, atenta y delicada?

Malévola hipocresía de los bien nacidos,
mal criados en la beatería y la falsedad.
Egoístas morales ciegos de su verdad
que es la mentira de la verdadera VERDAD.

Inmisericordes, que no entienden por qué nunca comprenden,
no pueden conseguir que ocultes
lo que la timidez de tus ojos grita en silencio.
levanta esos bellos ojos del suelo,
habla para qué te escuchen
y amanecerá un día en que comprendan
lo que es la VERDAD.

Diciembre 2007