29 de enero de 2011

DUERME, MI NIÑO, DUERME

 
 
Alguna vez,
mi niño,

que no duerme,
con su pancita
hinchada,
pobre, no es gordura,
es hambre;
mi bello niño,
duerme, descansa,
haz a un lado
la falta de comida;
mira, las estrellas,
son tuyas,
te las coso
despacito, en los harapos,
mi dulce y pequeño,
descansa, por favor,
y esos ojos enormes,
que miran nada,
y esas lágrimas,
que jamás salieron,
ni saldrán,
porque ni sabes
llorar...
entregado como
un títere
sin cabeza,
a la tierra
rojiza, de nuestro
norte;
del África latina,
que quieren traficar,
con tu cuerpito,
una mentirosa adopción,
de lo sincero;
duérmete ya,
que viene la luna,
a amamantar
tu sueño,

 


el único descanso
final! Mi niño.