23 de mayo de 2011

Tiempo sin tiempo



Veo hacia adentro de la oscuridad.
De mi interior nacen los gritos que escucho a lo lejos
porque vienen de las voces que no me pertenecen.

La tristeza no emana de mí, 
sino de las aves que no saben cantar porque les arrancaron los ojos.
Su canción es muda y sorda.

Las flautas que suenan lejanas, 
atormentan a mi alma que descansa.

¡Oh paz interior, que ya eres pasado!

Siento los pasos de los hombres 
que me acechan día y noche.
Mis ropajes naranjas son una burla cruel…
¿Cuántos años aquí? 
¿Qué sucedió que no puedo recordar?

El tiempo se detuvo sobre las nubes de aquélla montaña,
que no ha cambiado en años…
Canta ave, canta…Yo prometo reponer tus ojos
que me miran desde el fondo del alma de las aves…

La soledad es un mito que me acompaña.
La alegría, una sombra igual 
al sonido del tren lejano y cercano…

Resuenan nuevamente los pasos 
de los hombres solos que no duermen nunca.
La sangre se seco, y ya no puedo seguir escribiendo…