16 de julio de 2011

Algo....




Hay algo entre el cielo y el suelo que me inspira.

Son instantes flases que me sumergen por un tiempo limitado en un estado de paralización, de evasión de la realidad, de viaje inconsciente.

¡Dios, que agradecida estoy a quien inventó las servilletas de papel!

¡Y los bolígrafos!

Un gesto determinado de un rostro. Una frase dicha al azar o milimétricamente pensada. Un hecho espontáneo o una actuación meditada.

Una mariposa revoloteando, un cielo cuajado de estrellas o una estrella que desaparece en el suelo. Un mar sin olas o una nube viajera. El crepitar de un fuego o un fuego sin llamas.

El tacto de una superficie. Un sabor especial. Una mirada enhebrada del delicado hilo del pensamiento.

Una inocente sonrisa. Un lobo feroz. Una lagartija paseante. Una serpiente siseando mientras repta.

Hay algo entre el suelo y el cielo que me inspira.

Estoy y no estoy. Mi corazón se hace al galope y mis piernas lo persiguen mientras mis manos se hacen pájaros deseosos de posarse en las ramas de las letras.

La grana de su lomo es fulgurante y sus cascos brillan atrayendo mi atención.

Corro tras él mientras el mundo real se diluye, se emborrona, desaparece sin dejar en mí ni una huella que me indique el camino de vuelta.

La fuerza de sus pisadas suenan en el vacío de la inmersión a otros mundos, en los que una vez llego y me vierto, me sale el camino al paso.

Ese por donde volver a enfrentarme a la vida real en la que puedo soñar o tener pesadillas. Esa; en la que a veces pienso que formo parte, probablemente de forma involuntaria, del sueño de alguien, y donde corro el riesgo de ser desalojada e incluso desaparecida con solo un abrir de ojos…

Hay algo que me inspira entre el cielo y el suelo…

¿Algo?

Creo que todo es una inagotable fuente de inspiración dentro del mundo...

De este real. Del mundo del sueño.

¿Cuál es cuál?
 
 

Les dejo su Web, es maravillosa en sus letras.