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jueves

Aprendí a vivir

 



Aprendí a vivir, a pesar de las espinas

¿Qué cómo aprendí a vivir
y cuándo aprendí a querer?
¿Qué cómo aprendí a sufrir?
¿Cuándo? ¿Cómo? no lo sé.

Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas.
A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio.
Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones,
con palabras calladas, con matices de mil sensaciones.
Cuando un día, el dolor tomó mi mano, conocí de frente a la tristeza,
la pena y el llanto se marcharon, al sentir el amor y su grandeza.
La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba,
me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba.
Comprendí, el sentido de la vida, viviendo el amor y la desdicha,
sintiendo la alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida.
Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira,
a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida.

Es así, que aprendí a vivir.
Por todo ello... aprende a vivir sin espinas
¡No empieces el día de hoy con las espinas de ayer!
El día de ayer y todos los días y años anteriores han pasado ya,
están enterrados en el Tiempo.
Y no puedes cambiar ya nada en ellos

¿Te han quedado espinas?
¡No las traigas arrastrando!
Porque seguirán pinchándote cada día hasta no dejarte vivir.
Hay espinas que puedes sacudirte echándoselas en las manos a Dios.
Hay heridas de espinas que puedes curar si sabes perdonar de veras.
Pero hay heridas que no podrás curar con todo el amor de este mundo.

¡Pues, olvídate de que existen!
¡Quita el cristal de aumento que pones encima de tus desdichas!
Muévete, grita, llora, respira profundo y trata de ser feliz!!!




lunes

Soy a veces dulzura

 


Soy a veces dulzura
frágil como un rayo de luna
donde no hay amargura
ni pena ninguna.

Soy quien todo lo entrega
a las olas del mar
y por amor se sosiega
hasta no querer despertar.

Soy la paloma sin alas,
la pasión sin fronteras,
la chimenea en la sala,
aquella que siempre espera.

Soy una estatua orgullosa
sobre un frío altar
cubierta de rosas
y el aroma del mar.

Soy fuego encendido,
un deseo candente,
un ángel caído,
el pasado y el presente.

Soy fuente de alegría
que brota de una herida
... una roca fría
que llora escondida.

Soy la tristeza,
una lágrima de ternura,
una carta sobre la mesa,
la enemiga de la amargura.

Soy la cola de un cometa,
la ambición desmedida
por llegar a la meta
de tu alma encendida

Soy una ola en el mar,
el capricho del viento.
Soy un deseo de amar
y un loco pensamiento

Soy un alma ilusionada
el lamento al caer.
Soy todo y no soy nada,
.... Soy solo una mujer!