martes

Madre que un día

 
 
Madre que un día de verano
al mundo me enviaste,
en la madrugada,
cuando el gallo cantaba,
cuando el sol tímidamente salía
y el roció regaba el campo,
con gotas diminutas,
¡y los pájaros!,
se despertaban para saludarme
con sus cánticos del primer día,
que bonito día de Julio,
25 del mes, y yo ciego estaba,
no veía , me asustaba tanto,
y tu me defendías , siempre me protegías,
con tus senos me alimentabas,
pero no sabia, solo ruidos,
me asustaban y me acordaba,
de aquel tiempo en tu interior, madre,
tan confortable, cómodo y pequeño,
pero estaba aquí,
para que me enseñaras y me educaras,
porque era un aprendiz de todo,
aprendiz de poeta,
que con estas líneas quiero
decirte lo magnifica que eres,
lo importante que eres,
madre del alma mía,
persona que yo mas quiero,
tu la que me diste la vida
.

Perteneciente al libro Vivencias I  de venta en






3 comentarios:

María dijo...

Escribir a la ternura de una madre, te honra y dignifica.
Nada como ese amor para guardarlo siempre en las entrañas.
Un beso.

julia rubiera dijo...

que bellisima poesia dedicas a tu madre, se sentira orgullosa del amor que le profesas, un besin muy grande de esta asturiana que te da las gracias por compartir tan bellisima poesia.

El Sentir de los Poetas dijo...

Aún conservo el olor de mi madre, su voz y su recuerdo acunado en mi corazón.
Gracias por este poema dedicado a los seres más maravillosos que llenan nuestras vidas.
Abrazos.